ayres de jazz

El nombre, de claras resonancias piazzollianas, tiene su sentido. El jazz es, ante todo, libertad, mestizaje cultural y elogio de la diversidad. Ayres de Jazz es un pequeño velero que se desplaza en el oceano ciberespacial guiado por la curiosidad con el anhelo de comprender lo que esta sucediendo. Eso es todo.

Wednesday, April 26, 2006

Refugiados ambientales

POR PEDUARDO BASZ
La sucesión de catástrofes naturales esta generando la aparición de un nuevo tipo de refugiado: el refugiado ambiental. Estamos hablando de un verdadero éxodo de poblaciones que huyen de zonas devastadas. De acuerdo con la Universidad de las Naciones Unidas en los próximos cinco años habrá 50 millones de refugiados ambientales. Actualmente, hay 25 millones la mayoría de ellos en el África Subsahariana y Asia. Para tener una idea aproximada sobre la magnitud de la situación debemos tener en cuenta que el ACNUR a lo largo de su historia atendió a 50 millones de refugiados. En el siglo XXI, la tendencia será a que haya mas refugiados ambientales que de los otros. Al decir del presidente de la Asociación Internacional de Políticas de Salud, “los países deben prepararse para el éxodo medioambiental de los próximos años ya que la globalización y el calentamiento de la tierra han generado un nuevo tipo de refugiado”. Este éxodo provocará “uno de los nuevos y mayores problemas de salud pública de la época”. Las personas que sobrevivan a las catástrofes tendrán una salud más frágil y esas condiciones sociales precarias fomentarán la difusión de enfermedades. Las imágenes televisivas y los esfuerzos de cooperación se dirigen hacia los desastres más espectaculares como el tsunami, el Katrina o el terremoto de Cachemira.Pero hay millones de personas de-sarraigadas en situaciones desesperantes por cambios graduales, nada espectaculares, como la desertificación, la degradación de la tierra o el aumento del nivel del mar. Janos Bogardi, director del Instituto para el Medio Ambiente y la Seguridad Humana plantea la tragedia de estas personas. “Hay mecanismos internacionales para ayudar a los que huyen de guerras y conflictos armados pero no hay nada para los refugiados ambientales. Este es un problema muy complejo, con organizaciones internacionales ya saturadas por la demanda de refugiados, tal como se definió en 1951”. La Convención de la ONU de aquel año estableció como refugiados a quienes “son perseguidos por motivos raciales, religiosos, nacionales o de pertenencia a un grupo social o político”. Para Han van Ginkel, rector de la Universidad de las Naciones Unidas, es el momento de “aclarar que queremos decir cuando nos referimos a los refugiados ambientales, para estar mejor preparados frente a este problema”. Una ONG como Amigos de la Tierra considera que “el concepto de los derechos humanos debe ampliarse para reconocer y proteger la situación del refugiado ambiental”. Por eso, en Australia están haciendo una campana para reconocer los derechos de los habitantes de los estados insulares del Pacífico que corren riesgo de quedar sumergidos ante el aumento del nivel del mar. Es que si existe como tal, todavía no ha sido instituido como figura jurídica. Y en muchos países los tratan como inmigrantes económicos. En Nueva Orleáns, los refugiados más activos constituyeron la Asociación de Sobrevivientes del Katrina para defender sus derechos específicos, entre los cuales ocupa un lugar destacado el maltrato de una maquinaria burocrática incapaz de manejar estas situaciones. El año próximo Greenpeace lanzará una campana regional contra la deforestación que abarcara Brasil, Bolivia, Colombia, Venezuela, Paraguay y el norte argentino. Junto con la protección de la selva se defenderá el derecho de las comunidades indígenas a seguir viviendo en esa tierra para no convertirlos en nuevos refugiados ambientales.Se tiende a “naturalizar” los desastres naturales cuando muchos de ellos son el efecto de la saturación social del hábitat. Y no siempre sus responsables son las multinacionales o el G-8. Algunos ejemplos: la capital de Yemen duplica su población cada seis años (ahora tiene casi un millón de habitantes) y se estima que en el 2010 el espejo de agua que la abastece estará agotado; el desierto de Gobi se expande 10.000 kilómetros cuadrados por año; en Marruecos, Túnez y Libia el desierto avanza 1.000 kilómetros anualmente; en China la represa Tres Gargantas desplazará a casi 2 millones de personas. La vulnerabilidad aumenta ante el crecimiento de megaciudades en zonas costeras. La elevación del nivel del mar y el aumento de las tormentas son las condiciones óptimas para los grandes cataclismos de la época. Actualmente, 100 millones de personas viven en lugares construidos debajo del nivel del mar y en la costa. ¿Una de ellas?: Nueva Orleans, donde murieron más de 1.000 personas y un millón y medio se convirtieron en refugiados. En América latina, uno de los países más afectados por huracanes, tormentas y terremos es El Salvador. A la superoblación, la pobreza, las consecuencias de una guerra civil interminable deben agregar los peores índices de deterioro ambiental. No debe extrañarnos que los dirigentes de la Unidad Ecológica Salvadoreña digan que “los desastres no son naturales sino sociales, económica y políticamente construidos”.

Los ideogramas de la guerra y la paz
Por Eduardo Basz
Si China continental parece estar predestinada a emerger como la gran potencia del siglo XXI, hay algo que se cree en la obligación de resolver, tal vez, de la peor manera.
Después de haberse engullido al Tíbet y a Hong-Kong, a la 'nomenklatura' de Beijing le queda por resolver el asunto siempre pendiente de la pequeña "provincia rebelde" de Taiwán.
Actualmente, hay 500 misiles apuntando a la isla y dentro de un año serán 600.
En coincidencia con las elecciones presidenciales del 20 de marzo, Chen Shui-bian (actual jefe de Estado, por el independentista Partido Democrático Progresista) convocó, por primera vez, a un referéndum para reforzar la capacidad política y disuasiva de Taipei.
Sus palabras fueron muy claras: "Debemos recordarle al mundo que China continental está empeñada en cambiar el estatu quo del Estrecho de Taiwán".
Para decirlo con toda crudeza: el sentido del referéndum es llamar la atención y, más concretamente, pedir a Washington que le venda misiles Patriot.
Sólo con esta fuerza disuasiva, suponen los taiwaneses, podrá evitarse lo peor y, eventualmente, establecer relaciones más o menos "normales" con el gigante continental. Según el presidente Chen, después del 20 de marzo, "invitaremos a China continental a nombrar un enviado especial para que se reúna y trabaje con su homólogo de nuestro país, para iniciar las negociaciones bilaterales entre los dos lados del Estrecho".
La convocatoria al referéndum en un principio irritó no sólo a Beijing, sino también a Tokio y Washington porque, supuestamente, se estaban deslizando hacia la declaración de la independencia.
Aunque no llega a decirlo con todas las letras, el referéndum establece un principio para las relaciones entre dos estados, tanto en lo militar como en lo político.
La propuesta se reduce a dos preguntas.
La primera: "El pueblo de Taiwán insiste en que el problema del Estrecho de Taiwán debe ser solucionado de manera pacífica. ¿Está usted de acuerdo con que el gobierno adquiera más sistemas avanzados de defensa contra misiles para reforzar la capacidad de autodefensa de Taiwán, si China continental se niega a desmantelar los misiles que tiene apuntando a Taiwán y si se niega renunciar públicamente al uso de la fuerza contra Taiwán?"
Segunda: "¿Está usted de acuerdo con que el gobierno inicie negociaciones con China continental para promover el establecimiento de un mecanismo de paz y estabilidad para comenzar las interacciones entre los dos lados del Estrecho con miras a alcanzar un consenso bilateral y aumentar el bienestar de los pueblos de ambos lados?"
No está en discusión cómo responderán los ciudadanos de la 14 potencia industrial.
Tampoco podemos dudar de que esto va en el curso de una mayor participación ciudadana, ni del fortalecimiento de un consenso nacional.
Pero haríamos bien en ser un tanto incrédulos respecto de la posibilidad de que reine la armonía entre dos sociedades separadas (y también unidas) por algo más que un estrecho.

China amenaza a Taiwan

Los ideogramas de la guerra y la paz
Por Eduardo Basz
Si China continental parece estar predestinada a emerger como la gran potencia del siglo XXI, hay algo que se cree en la obligación de resolver, tal vez, de la peor manera.
Después de haberse engullido al Tíbet y a Hong-Kong, a la 'nomenklatura' de Beijing le queda por resolver el asunto siempre pendiente de la pequeña "provincia rebelde" de Taiwán.
Actualmente, hay 500 misiles apuntando a la isla y dentro de un año serán 600.
En coincidencia con las elecciones presidenciales del 20 de marzo, Chen Shui-bian (actual jefe de Estado, por el independentista Partido Democrático Progresista) convocó, por primera vez, a un referéndum para reforzar la capacidad política y disuasiva de Taipei.
Sus palabras fueron muy claras: "Debemos recordarle al mundo que China continental está empeñada en cambiar el estatu quo del Estrecho de Taiwán".
Para decirlo con toda crudeza: el sentido del referéndum es llamar la atención y, más concretamente, pedir a Washington que le venda misiles Patriot.
Sólo con esta fuerza disuasiva, suponen los taiwaneses, podrá evitarse lo peor y, eventualmente, establecer relaciones más o menos "normales" con el gigante continental. Según el presidente Chen, después del 20 de marzo, "invitaremos a China continental a nombrar un enviado especial para que se reúna y trabaje con su homólogo de nuestro país, para iniciar las negociaciones bilaterales entre los dos lados del Estrecho".
La convocatoria al referéndum en un principio irritó no sólo a Beijing, sino también a Tokio y Washington porque, supuestamente, se estaban deslizando hacia la declaración de la independencia.
Aunque no llega a decirlo con todas las letras, el referéndum establece un principio para las relaciones entre dos estados, tanto en lo militar como en lo político.
La propuesta se reduce a dos preguntas.
La primera: "El pueblo de Taiwán insiste en que el problema del Estrecho de Taiwán debe ser solucionado de manera pacífica. ¿Está usted de acuerdo con que el gobierno adquiera más sistemas avanzados de defensa contra misiles para reforzar la capacidad de autodefensa de Taiwán, si China continental se niega a desmantelar los misiles que tiene apuntando a Taiwán y si se niega renunciar públicamente al uso de la fuerza contra Taiwán?"
Segunda: "¿Está usted de acuerdo con que el gobierno inicie negociaciones con China continental para promover el establecimiento de un mecanismo de paz y estabilidad para comenzar las interacciones entre los dos lados del Estrecho con miras a alcanzar un consenso bilateral y aumentar el bienestar de los pueblos de ambos lados?"
No está en discusión cómo responderán los ciudadanos de la 14 potencia industrial.
Tampoco podemos dudar de que esto va en el curso de una mayor participación ciudadana, ni del fortalecimiento de un consenso nacional.
Pero haríamos bien en ser un tanto incrédulos respecto de la posibilidad de que reine la armonía entre dos sociedades separadas (y también unidas) por algo más que un estrecho.

Tuesday, April 25, 2006

El señor W en Budapest

Wallenberg, algo más que un justo
Eduardo Basz
Fuente:
Hay un tiempo para cada cosa: un tiempo para instalar el homenaje a las victimas del Holocausto y otro a los justos entre las naciones. El destino de los justos es trágico. Wallenberg, algo así como un héroe kafkiano, salvó a 100.000 judíos de la "solución final" de los Lager, pero su vida se extravió en la noche y niebla del Gulag. Está considerado el héroe civil más importante de la Segunda Guerra Mundial y, por lo tanto, del siglo XX: el individuo que salvó más vidas a lo largo de la historia. Evitó la destrucción de los dos guetos de Budapest, la colectividad judía más numerosa que sobrevivió a la catástrofe. "Nos salvó a nosotros pero no lo salvamos", dijo hace poco Yosef Lapid, líder del partido israelí Shinui. Al finalizar la guerra, levantaron un monumento en su memoria en Budapest (la versión oficial es que había muerto), pero las autoridades soviéticas lo hicieron demoler.
Alexandra Kollontai, embajadora soviética en Estocolmo, le dijo a su madre que Wallenberg estaba en buenas manos y no tenía por qué preocuparse. Al mismo tiempo, le advertía a la esposa del canciller sueco que no era conveniente hacer un escándalo con este asunto. Era toda una situación kafkiana: no se entendía la obstinación soviética por mantenerlo encarcelado durante décadas y aferrarse a una "historia oficial" pueril, tampoco la pasividad del gobierno sueco en los primeros años de la posguerra y ciertas ambigüedades como las relaciones comerciales fluidas de SKF (propiedad familiar) con la URSS que le suministraba rulemanes a la Fuerza Aérea soviética en plena Guerra Fría y, además, las definiciones de una Enciclopedia de la Academia de Ciencias de Moscú, que mencionaba a la familia Wallenberg como "partidaria activa del fascismo alemán y enemiga del proletariado".
En 1948 fue candidato al Premio Nobel de la Paz y un año después, un compañero en la embajada publicó el libro "¿Qué sucedió en Budapest?"
Aunque Leopold Trepper lo menciona en sus memorias, el interés por su figura recién comienza a partir de los '80. Empezó a ser declarado ciudadano ilustre de varias naciones: primero en los Estados Unidos (1981), después en Canadá (1985), luego en Israel (1986) y poco a poco se fueron agregando más países. En 1985, la miniserie Wallenberg lo instaló en la opinión pública. En enero del '89 se constituyó la Asociación Raoul Wallenberg de Hungría. Y en 1991 se formó la comisión ruso-sueca para investigar los archivos del sistema carcelario: encontraron cien documentos referidos a su encarcelamiento, pero el misterio siguió abierto. De acuerdo con numerosos testimonios, hasta fines de los '70 seguía encerrado en prisiones y hospitales psiquiátricos. ¿Y después? En 1989, Helmut Kohll le pidió a Gorbachov que "libere a ese anciano". En 1997 fue constituida en Buenos Aires la Fundación Internacional Raoul Wallenberg, con oficinas en Nueva York, Jerusalén y Caracas. Recientemente se lanzó la campaña mundial "100.000 firmas por 100.000 vidas" para "esclarecer definitivamente el destino de Wallenberg". El petitorio será presentado al gobierno ruso y a la ONU. Existe el riesgo de que esto se convierta en el "caso Wallenberg", cuando estamos hablando de un hombre excepcional que enfrentó a la bestia. Tenía una expresión idiosincrásica: se sobrentiende. ¿Qué quería decir esto? Llevar adelante una misión, cumplir un destino, algo relacionado con el sentido de la existencia.
En vísperas de su "desaparición", un amigo de la Legación lo instó a ocultarse porque las Flechas Gamadas estaban buscándolo. Pero su respuesta fue acerca del sobrentendido: "No tengo otra opción. He aceptado esta tarea y nunca podría regresar a Estocolmo sin el conocimiento de que he hecho todo lo humanamente posible para salvar la mayor cantidad de judíos".
Quienes capturaron y se ensañaron con Wallenberg no fueron los fascistas húngaros, ni la Gestapo sino la Smersh (contrainteligencia militar soviética). ¿Acusación? Espionaje y protección de los capitalistas fascistas húngaros. Pero eso tampoco está claro.
En marzo de 1944, Adolf Eichmann llegó a Budapest e instaló su cuartel general en el Hotel Majestic. En julio llegó Raoul Wallenberg para hacerse cargo del Departamento Humanitario de la Legación. Hacía tiempo que los diplomáticos suecos se habían destacado por su seriedad y compromiso para rescatar judíos. A llegar, concertó una cita con Eichmann para cenar, pero lo dejó plantado. Luego mantendría varios encuentros, en los cuales se jactaría de sus orígenes judíos. Lo cierto es que así como abundan los antisemitas también hay personas que tienen un respeto y un cariño especial por el pueblo hebreo. Wallenberg siempre estuvo vinculado con judíos. Trabajó en Haifa en la filial de un banco sueco, donde escucho los primeros testimonios sobre las persecuciones del III Reich.
Después fue socio de un prominente judío húngaro dedicado al comercio exterior de alimentos. Fue él quien lo recomendó al Congreso Judío Mundial y a la organización estadounidense War Refugee Board para la misión que estaban planificando en Budapest. El primer candidato fue el conde Folke Bernadotte, pero al ser rechazado por el gobierno húngaro surgió el nombre de Wallenberg, algunos dudaron que una persona de 32 años pudiera estar a la altura de la tarea. Pero lo aceptaron y le inventaron un cargo diplomático: "primer secretario" de la Legación sueca en Hungría a cargo del Departamento Humanitario. Wallenberg, al parecer, estaba dispuesto a jugar de diplomático pero no a comportarse como tal. Envió una carta al canciller sueco para decirle que no estaba dispuesto a aceptar que el protocolo y la burocracia pusieran trabas a su misión. Solicitó facultades especiales para tratar con quien quisiera sin necesidad de informar previamente al jefe de la Legación. También solicitó autorización para utilizar el correo diplomático fuera de los canales habituales. Un pedido tan irregular llegó rápidamente al primer ministro y al rey Gustavo V, quienes lo aprobaron.
Wallenberg era un hombre excepcional pero no providencial. Antes de su llegada a Hungría, la Cruz Roja local había alquilado varios edificios en los que ponía carteles que decían Biblioteca Sueca o Instituto de Investigaciones Sueco que no eran otra cosa sino refugios para judíos.
Lo primero que hizo Wallenberg fue diseñar pasaportes. Conocía bien a los alemanes: no se detenían ante nada pero tenían devoción por los sellos y los documentos. Así, creó los Schutz-Pass, algo así como pasaportes suecos, aunque en realidad eran papel pintado que de todos modos deslumbraban a los burócratas centroeuropeos. Eran azul y amarillo (los colores de Suecia), con las Tres Coronas y un montón de sellos con firmas. De esta forma, empezó su tarea de rescate. En un principio sólo estaba autorizado a emitir 1.000 Schutz-Pass, pero luego la cancillería húngara le permitió distribuir 4.500. También abrió 30 Casas Suecas, donde encontraron refugio 15.000 personas. En el Departamento Humanitario de la Legación tenía 370 empleados (todos judíos húngaros) y otros 700 vivían en el edificio. Un colega de aquella época recordó su estilo poco diplomático: "Solía exponer dos personalidades bien diferentes. La primera era la de una persona tranquila, graciosa, instruida y cálida. La segunda mostraba a una persona agresiva que no dudaba en gritar o hasta amenazar a los nazis en ciertas ocasiones, así como adularlos o sobornarlos en otras, según lo requerían las circunstancias. Wallenberg los impresionaba y por lo general aceptaban sus demandas".
Hungría había tenido una población judía de 700.000 personas pero cuando Wallenberg llego en Budapest había 200.000. A pesar de la proximidad del desenlace de la guerra, Eichmann estaba dispuesto a acelerar la "solución final", con la deportación completa de los guetos de Budapest hacia Auschwitz y Birkenau. Entonces, Wallenberg se las ingenió para hacerle llegar al jefe de la Wermacht, en Hungría, una carta donde lo hacía personalmente responsable de ese genocidio. Le advertía que al concluir la contienda, él se iba a encargar de que lo juzgaran y colgaran como un criminal de guerra. Las deportaciones se paralizaron y dos días después entraron los soviéticos en Budapest. Encontraron a más de 90.000 judíos en los guetos y otros tantos escondidos por ahí: 120.000 en total. Por eso se habla de Wallenberg como del héroe civil que salvó a 100.00 personas.
El 17 de enero de 1945, él y su chofer fueron arrestados tras una reunión con autoridades militares soviéticas. Estuvo en Lubianka, en Gorki y otras cárceles. ¿Por qué y para qué? Nadie lo sabe, tampoco qué sucedió después. Es decir: un "desaparecido". De esta manera, el héroe civil más importante de nuestro tiempo se convirtió en un héroe kafkiano.

Plantas de Celulosa en el Cono Sur

Las papeleras de Michelle
EDUARDO BASZ

La responsabilidad de una planta de celulosa en la muerte de varios centenares de cisnes en un humedal que albergaba la mayor colonia de América Latina fue el desastre ambiental más importante de Chile en 2005 e influyó directamente en la campaña electoral. Tanto Michelle Bachelet como Sebastián Piñera incluyeron los temas ecológicos en sus propuestas, algo que habían soslayado los anteriores gobernantes y candidatos. ¿Cambio de época?, ¿nueva agenda?, ¿otra generación? La cuestión es que desde el comienzo, el "fenómeno Bachellet" se apoyó en un discurso atractivo sobre la participación ciudadana y la diversidad cultural. La Concertación en general, y el Partido Socialista en particular, requerían de un liderazgo y una agenda a la altura de la época para continuar ejerciendo el poder. Así, surge el pacto de Michelle con un sector de los verdes chilenos ("crear una alianza con Bachelet es lo estratégicamente correcto") que fue presentado en el Jardín Botánico. Ahí dio a conocer sus diez compromisos (que empiezan con la creación de un Ministerio del Medio Ambiente). "Los ecologistas quedamos al servicio para trabajar en este período e impulsaremos con más fuerza la inscripción del Partido Ecologista para que pueda apoyar y ser partícipe de las profundas transformaciones de las reformas ambientales que se avecinan con la llegada de un nuevo gobierno de la Concertación". Curiosamente, el presidente de la empresa de celulosa es un demócrata cristiano que fue ministro de Patricio Aylwin. ¿El poder es así?
Los cisnes de cuello negro tenían como hábitat el Santuario de la Naturaleza Carlos Anwandter del río Cruces, en Valdivia. Se trata de un ave migratoria nativa de América del Sur, descripta por primera vez por un sacerdote jesuita en 1782. Su paisaje son los humedales del sur de Brasil, Uruguay, casi toda la Argentina y Chile desde la IV hasta la XI región. Se alimenta de vegetales y, en el río Cruces, de un alga, luchecillo, que al extinguirse por los metales pesados (aluminio incluido) que la papelera arrojaba al agua, provocó la muerte de 500 pájaros sobre un total de 5.000 que rápidamente emigró. La planta de Celulosa Arauco y Constitución (Celco) está ubicada 32 kilómetros al sudoeste del humedal y había comenzado su actividad pocos meses antes. La Universidad Austral de Valdivia presentó un informe en el que demostró que los vertidos destruyeron el luchecillo. Durante 2005, el establecimiento fue objeto de multas y clausuras temporarias por la Comisión Nacional de Medio Ambiente. Para muchos ecologistas, esta agencia fue presionada bajo la presidencia de Eduardo Ruiz-Tagle para aprobar el proyecto de la planta. Expertos de la World Wildlife Foundation hicieron dos viajes a la zona con la intención de diseñar un plan de recuperación. El equipo, formado por Clifton Curtis, director del Programa Mundial de Tóxicos; Delmar Blasco, ex secretario general de la Convención Ramsar sobre los Humedales y el especialista en plantas de celulosa, Runne Leithe-Ericksen, presentaron un informe con 100 observaciones. El diagnostico no deja lugar a dudas sobre las causas de la calamidad. "La inapropiada ubicación de la planta de celulosa, regulaciones ambientales inadecuadas, una débil protección para el sitio, la falta de capacidad para un adecuado monitoreo y la utilización de tecnologías y prácticas no suficientemente avanzadas fue la receta ideal para el desastre en el Santuario". Entre las recomendaciones, contempla una "evaluación integral de los impactos en las comunidades locales, así como considerar medidas de mitigación y compensación". Y propone "incluir de manera inmediata al Santuario en el Registro de Montreux, una lista de los Humedales de importancia internacional donde se han producido cambios ecoló
gicos". También considera que este caso se puede encuadrar en la Convención de Estocolmo sobre Contaminantes. Algunos eurodiputados se interesaron por la catástrofe y promovieron una revisión del Acuerdo de Libre Comercio entre la Unión Europea y Chile. Esto no es un chiste: el viejo continente es uno de los mercados que más papel consume y su demanda de materias primas es un factor que incentiva las exportaciones de celulosa que, en el caso chileno, como en todos los países atrasados, se hace a costa del medio ambiente. Los efectos destructivos del monocultivo forestal y la industria de la celulosa están en el centro de las preocupaciones de ongs internacionales, como Greenpeace, que contribuyeron a instalar este problema en la Comisión de Comercio y Medio Ambiente del Parlamento Europeo. El Instituto de Ecología Política de Chile logró concertar acuerdos con redes verdes europeas para hacer famosa a Celco en los foros internacionales.
Tal vez, el efecto más relevante de la catástrofe del río Cruces haya sido el inesperado protagonismo de la sociedad civil que le ha dado al problema ambiental una estatura política de que antes carecía. Valdivia, con sus 320.000 habitantes, respondió de inmediato con la creación de una asociación local especifica: Acción por los Cisnes. "El cisne de cuello negro era un elemento simbólico y parte de la identidad de Valdivia. Defender el cisne, entonces, es meterse en la lucha por la identidad y mantener aquellos elementos que hacen que Valdivia sea una ciudad distinta a Temuco, a Concepción y a Santiago". En noviembre, organizaron la "Convención Ciudadana Valdivia Inventa Valdivia", realizada en un convento franciscano con la participación de centenares de personas de todo el país. Los temas eran institucionalidad ambiental, Celco, agua, ciudadanía y territorio. También participaron del encuentro internacional "Por una nueva cultura del agua" realizado en Fortaleza, donde se encontraron movimientos sociales y ecologistas de diferentes latitudes. La situación de las plantas de celulosa, su efecto devastador sobre el agua y la respuesta de la sociedad civil generaron mucho interés. Diferentes ciudadanos y ongs de Valdivia presentaron una demanda contra el Estado chileno ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos por haber "dejado de paso en la más absoluta impunidad el mayor desastre ambiental ocurrido en Chile en la última década y manteniendo a los afectados por esta crisis ambiental en la más absoluta indefensión y expuestos a impredecibles efectos". Las instancias jurídicas internas se agotaron al conocerse el fallo definitivo de la Corte Suprema que desestimó el recurso de protección basándose en informes científicos encargados por la planta de celulosa.
Frente a esta situación crítica, Celco (que forma parte del conglomerado Anacleto Angelini, el segundo de Chile) respondió con el manual de procedimiento de las corporaciones: mediante una operación quirúrgica, despachó al gerente general y a todo el equipo de abogados por manipular documentos judiciales; nombró como nuevo presidente al ingeniero Alberto Etchegaray, un viejo lobo del mundo empresarial y político. Como un buen gentelman, reconoció que la empresa "había cometido algunas desprolijidades" y pidió "disculpas a la comunidad de Valdivia por la molestias e inquietudes que ha debido afrontar". Este hombre, que fue ministro de Vivienda y Urbanismo de Patricio Aylwin a pesar de sus buenos modales tiene una idea fija: "En Valdivia funcionan las ongs más ecologistas del país, lo que hace muy difícil la instalación de nuevos proyectos sin la oposición tenaz de la comunidad y los grupos ambientalistas". Como si fuera todo un símbolo de lo que estaba sucediendo, mientras en el sur de Chile, los cisnes morían por los efectos colaterales de una planta de celulosa, Tony Blair los proponía como emblema de la Unión Europea por sus cualidades: trabajo en equipo, eficiencia y liderazgo.